Saber tu punto de equilibrio también te permite tomar riesgos: si los resultados son buenos puedes, por ejemplo, pedir un préstamo para expandirte o aumentar tu catálogo. Si necesitas incrementar tu presencia en el mercado, el saber que no estás teniendo perdidas te da la tranquilidad de vender con precios más competitivos.

Para calcular el punto de equilibrio de tu emprendimiento, debes tener claros estos datos sobre su actividad comercial:

Precio por unidad: Es el valor final con el cual se comercializa tu producto.

Número de unidades vendidas: Si, por ejemplo, tu emprendimiento es de artículos de oficina, este número corresponde a la cantidad de unidades que vendiste de una línea específica (como agendas o marcadores) en un periodo de tiempo determinado.

Costo variable por unidad: Este gasto se refiere a lo que invertiste para producir cada unidad de tu producto.

Costo fijo: Son los gastos que tiene tu empresa durante un periodo de tiempo, como los arrendamientos o los seguros. Estos se mantienen iguales sin importar cómo sean tus ventas durante dicho periodo.

Margen de contribución unitario: Es la resta entre el precio de cada unidad de producto y el costo variable que invertiste para su producción. El resultado obtenido es la ganancia que te proporciona la venta de cada unidad de producto.

Lo importante es que, al conocer tu punto de equilibrio, es la toma de decisiones en cara al futuro. Lo que no se puede medir no se puede mejorar.