¿Te imaginas no haber llegado a los 35 y ser ya uno de los hombres más ricos del mundo?

Así se hicieron multimillonarios estos jóvenes empresarios, de Mark Zuckerberg a Bobby Murphy. La precariedad a los millennials no les afecta.

Hoy te hablamos del fenómeno millonarios a los 30, o cómo se hicieron ricos los empresarios jóvenes más ricos del mundo.

5. Bobby Murphy – Snap 3.700 millones de dólares Edad: 31 años Pero hay alguien de Snap que ha sabido invertir mejor el dinero (aunque solo sea un poco). Bobby Murphy, mano derecha de Spiegel y un par de años mayor que él, cuenta con una fortuna de 3.700 millones de dólares (más de 3.300 millones de euros). Es el CTO de la compañía (para que nos entiendas, encargado de la tecnología) y fue compañero de fraternidad del joven Evan en Stanford.

4. Brian Chesky Joe Gebbia – AirBnb 4.200 millones de dólares (cada uno) Edad: 38 años El modelo de negocio de empresas como AirBnb (basado en aquello que los expertos denominaron gig economy o economía de plataforma) hoy se encuentra bajo cuestionamiento, pero no sabemos si tendrá efectos negativos para Brian Chesky y Joe Gebbia, sus creadores junto a Nathan Blecharczyk, más mayor que ellos. Ambos coinciden en edad, 38 años, y en riqueza: 4.200 millones de dólares.

3. Dustin Moskovitz – Facebook 11.600 millones de dólares Edad: 35 años Llegamos a Facebook. Estaba claro que íbamos a llegar a Facebook en algún momento, ¿verdad? Lo hacemos de mano de Dustin Moskovitz, que fue compañero de habitación de Mark Zuckerberg en Harvard y su primer CTO. Según recuerda ‘Forbes’, el ingeniero abandonó la compañía en 2008 pero posee un 2% de acciones, y hoy forma parte de Asana, empresa detrás de la app de management.

2. Lukas Walton – Walmart 18.100 millones de dólares Edad: 33 años
Con 33 años, Lukas Walton ocupa el puesto 75 en la lista de los hombres más ricos del mundo. En este caso, también viene de familia, ya que es el nieto de Sam Walton, fundador de la cadena de supermercados Walmart, populares a lo largo ancho de Estados Unidos. Cuenta con una fortuna personal que envidiamos muchos: 18.100 millones de dólares (más de 16.000 millones de euros).

1. Mark Zuckerberg – Facebook 69.600 millones de dólares Edad: 35 No es ninguna sorpresa que Mark Zuckerberg encabece la lista de millonarios a los 30 como uno de los empresarios jóvenes más ricos del mundo, pero esa cifra de 69.600 millones de dólares (más de 62.000 millones de euros) aún impresiona. A Facebook la rodearon varias polémicas en 2018, pero la compañía sigue muy rentable (gracias a YouTube y WhatsApp) y un triunfal nicho de inversión.

Descubra la manera de implementar iniciativas digitales exitosas

Cadenas de suministro digitales son más necesarias

Los hábitos de compra del consumidor y las dinámicas del mercado están forzando a las empresas a introducir cambios en su gestión de transporte y distribución. Hoy en día el consumidor es cada vez más escéptico en cuanto a los canales de distribución, no reconoce la diferencia entre los mismos y espera obtener una experiencia de compra óptima en cualquiera de ellos: para él, todo es un mismo canal que combina tiendas físicas con portales de compra online, acudiendo a uno u otro según su conveniencia en el momento de la compra. Asimismo, exige saber dónde se encuentra en cada momento el producto que ha comprado por internet, recibirlo rápida y cómodamente y poderlo devolver con facilidad y sin tener que pagar por ello. No solo el consumidor se muestra indiferente con respecto al canal, también las fronteras se difuminan para los fabricantes, que hoy en día ya están conectando directamente con los compradores en lugar de utilizar sus canales minoristas tradicionales. Esta omnicanalidad requiere una gestión del transporte y de las entregas en tiempo real que es imposible de gestionar sin las herramientas digitales adecuadas. La información debe fluir de forma inmediata y todos los pasos deben ser visibles y trazables para que puedan tomarse decisiones de suministro con base en algoritmos complejos. En otras palabras: la funcionalidad primaria de la cadena de suministros −entregar a tiempo, de forma completa y a costo mínimo− ya no constituye un servicio suficiente y debe complementarse con la agilidad, la visibilidad y la trazabilidad que el cliente está demandando. Cabe destacar que el hecho de que en los últimos años se haya escrito mucho sobre el tema de la transformación digital de las empresas no significa, ni mucho menos, que antes no se haya estado aplicando cierto nivel de tecnología a los procesos. En algunos casos se ha dado una auténtica revolución tecnológica, pero en muchos otros no se parte desde cero, sino que se está produciendo una transformación evolutiva. La inclusión de algún robot en el almacén o el uso del ERP para intentar generar visibilidad son ejemplos de elementos tecnológicos integrados a la logística que pueden encontrarse con relativa frecuencia desde hace tiempo. Pero actualmente cuando
hablamos de digitalización de la cadena de suministro nos referimos a la eliminación de las tareas manuales que quedaban para tener una cadena digital end to end: el albarán impreso, la introducción manual de pedidos, las tareas manuales en los almacenes, las llamadas para avisar de incidencias, etc. ¿En qué consiste la cadena de suministro digital? En su versión ideal, sería un conjunto de procesos interconectados entre sí, que giran alrededor del cliente −siempre en el centro, conectado a internet y sin ser fiel a ningún canal de compra en concreto−, y que se construyen con base en cuatro grandes pilares: la industria 4.0., la digitalización de procesos, la visibilidad en tiempo real y los sistemas digitales de planificación. Cada uno de los pilares consta de una serie de retos de digitalización. El concepto de Industria 4.0 designa la inclusión de tecnología en los procesos físicos de una empresa. Un ejemplo sería la utilización de big data para prever la carga de trabajo y así mejorar la productividad de los trabajadores. Hay muchas otras tecnologías que pueden ser de utilidad en la transformación digital: robots, drones, vehículos autónomos, exoesqueletos, tecnología de la identificación, inteligencia artificial, realidad aumentada, etcétera. En cuanto a la digitalización de procesos administrativos, se trata de automatizar todas aquellas tareas manuales que absorben tiempo y recursos para poder focalizarse en otras actividades que aporten más valor al cliente y/o a la cadena. Algunos ejemplos de software de aplicación actual son el RPA (Robotic process automation), el TMS (Transport management system) o los quioscos de autoservicio para la gestión del parque de camiones y los muelles de carga. La visibilidad en tiempo real es una exigencia indirecta del cliente, que exige saber la localización exacta de su pedido y el tiempo de espera hasta la entrega, pero también una necesidad para la empresa, que debe disponer de esta trazabilidad y poder saber con exactitud los tiempos restantes para cada uno de los procesos siguientes para tener satisfecho al cliente. La visibilidad ayuda a las compañías a ser más rápidas en el tiempo de respuesta y más eficientes en costos. Por ejemplo: planificar las rutas de reparto conociendo todas las entregas a realizar y su localización genera eficiencias, adelanta envíos y reduce gastos. Algunas de las tecnologías que se están actualizando en este ámbito son la RFID (tecnología de localización por radio frecuencia), la E2E (tracking y trazabilidad a través
de las plataformas online de las compañías de transporte) o el blockchain (tecnologías que gestionan información de forma rápida y segura). Los sistemas de planificación digital son herramientas que nos permiten modificar y transformar dinámicamente las cadenas de suministros, adaptándolas a la demanda, extremadamente volátil, y a los mercados actuales. Por ejemplo, los procesos de S&OP usan software con algoritmos avanzados para la predicción inteligente de las ventas, siempre contrastado transversalmente con todos los departamentos de la compañía. Esto ayuda a planificar la producción, el transporte y el almacenamiento (corto y medio plazo), y a diseñar la transformación de la cadena de suministro de la empresa a largo plazo. Otro ejemplo serían los software que ayudan a calcular la red óptima y la viabilidad de la transformación en distintos escenarios. Estos cuatro procesos están interconectados entre sí y, aunque pueden trabajarse independientemente, para tener una cadena de suministro digital es necesario aplicar tecnología en todos ellos.